

No existe un único término o definición aceptados para denominar los vínculos internacionales entre las ciudades y las autoridades locales “del Norte” (Europa) y “del Sur”. Entre otros términos, se puede utilizar el de hermanamiento internacional, cooperación entre ciudades, asociaciones locales para el desarrollo, cooperación descentralizada, o cooperación municipal internacional.
Estos vínculos pueden basarse en una relación de hermanamiento a largo plazo, a través de la cual los socios mantienen un programa de acciones e intercambios durante muchos años.
En otros casos, la asociación puede desarrollarse a partir de un sólo proyecto inicial. Los socios pueden decidir trabajar de forma conjunta e intensiva durante un periodo determinado, por ejemplo, de 3 ó 5 años, en función de una serie de actividades planificadas.
Estos vínculos pueden incluir intercambios de ciudadanos, de alumnos, de organizaciones con base en la comunidad, ONG locales, etc. También pueden consistir principalmente en la implicación de personal de los gobiernos locales en el trabajo conjunto y en el aprendizaje mutuo.
Para que resulte más fácil entender los distintos conceptos, en esta página web nos referimos simplemente a todos estos vínculos, ya sean “continuos” o para un periodo de tiempo más reducido, como “hermanamientos y asociaciones para el desarrollo”. Lo importante es lo que hacen las personas cuando se unen en la práctica; cómo transforman la vida de las personas sobre el terreno.
Muchas asociaciones de gobiernos locales hermanados se centran en cuestiones relacionadas con infraestructuras y servicios básicos – colegios, agua potable, gestión de residuos, etc.- mientras que otras tienen por objetivo fomentar el desarrollo económico, proteger el medioambiente, o bien establecer nuevas formas de participación democrática.
En otros casos, las acciones pueden centrarse en el fortalecimiento de capacidades de la administración local. Algunas de las asociaciones más importantes se han forjado con ciudades que han sufrido catástrofes naturales o provocadas por el hombre, como por ejemplo, inundaciones graves o procesos de reconstrucción post-conflicto.
Aunque el socio del Sur sea el responsable de establecer las prioridades, existe mucha información que demuestra que el hecho de participar en asociaciones internacionales para el desarrollo beneficia a todas las partes implicadas y les permite adquirir nuevas capacidades y una visión más amplia.